15 de mayo de 2007

LIMOSNA Versus SOBREGANANCIA

De cómo el Estado y la sociedad peruana pierden, mientras las empresas mineras lucran. Para los lectores de CELENDÍN RESISTENTE un interesante artículo de uno de los mejores analistas económicos del Perú.

ÓBOLO MINERO VERSUS IMPUESTO A LA SOBREGANANCIA

Por Humberto Campodónico
Le han llovido las críticas al Presidente de la Región Áncash, César Álvarez, porque se habría perdido cerca de un millón de soles por diferencia por el cheque de US$ 143 millones girado por Antamina. Ayer, el Premier del Castillo dijo que eso "podría configurar una pérdida dolosa". Ciertamente, la transacción puede ser materia de investigación. Pero la oportunidad es buena para recordar las utilidades de las mineras y lo que se hubiera recaudado si, en lugar del "óbolo", se hubiera aplicado un impuesto extraordinario a esas utilidades, como lo planteó el APRA en la campaña electoral.
Para ello, hay que recurrir a CONASEV que, en su página web (www.conasev.gob.pe) publica las cifras de Cerro Verde, Barrick, Southern, Yanacocha y Shougang. No sucede lo mismo con Antamina y Tintaya, pues no cotizan en Bolsa. Por eso, las cifras de Tintaya vienen de la Memoria 2006 de la suiza XStrata (www.xstrata.com). Para Antamina, las cifras son de la Memoria 2006 de la canadiense Teck-Cominco (www.teckcominco.com), propietaria del 22.5% de Antamina. No hemos obtenido cifras para The Doe Run.
En el 2005 las Utilidades Netas de estas empresas fueron US$ 2,879 millones (columna 1) aumentando en 58% el 2006 hasta US$ 4,540 millones (columna 2). Esto se debe, como se sabe, al enorme aumento de precio de los minerales, lo que otorga a las empresas una ganancia extraordinaria. Como, según la Constitución, los recursos naturales son de la Nación, es legítimo que todo el Perú se beneficie con esa alza de precios.
Según la consultora Gerens, estas Utilidades extraordinarias han aumentado la rentabilidad (Utilidad entre Patrimonio) de las mineras a 53.7% el 2006. De mantenerse esta rentabilidad, en 2 años recuperarían el capital invertido. Esto es lo que ha sucedido ya con Antamina, que en el 2005 y el 2006 ha tenido Utilidades Netas de US$ 2,490 millones, habiendo invertido de 1999 al 2003 la suma de US$ 2,300 millones.
Ahora bien, el gobierno renunció a cobrar un impuesto extraordinario y aceptó el "óbolo" (aporte voluntario) planteado por las mineras, que equivale al 3% de las utilidades. Así, para el 2006 el óbolo sería US$ 136 millones (3% x 4,540 millones). La cifra es irrisoria, además que el Estado no puede renunciar a cobrar impuestos y reemplazarlos por "óbolos". De otro lado, ya comenzaron los problemas, como en Cerro Verde, donde el gobierno acaba de anular el convenio porque la empresa quería considerar la inversión en la planta de agua potable como deducible del óbolo, a pesar que ésta había sido convenida mucho antes.
Pero había -y siguen habiendo- planteamientos alternativos. Por ejemplo, la diferencia entre las Utilidades del 2005 y del 2006 puede considerarse como una ganancia extraordinaria (columna 3), debido a los altos precios. Esto nos da la suma de US$ 1,661 millones. Si esa utilidad extraordinaria se reparte igualitariamente entre la empresa minera y el Estado (50-50), entonces el impuesto extraordinario hubiera recaudado US$ 831 millones (columna 4), el 1% del PBI. Compárese esta cifra con el óbolo de US$ 170 millones anuales.
Así las cosas, está bien preocuparse por el millón de soles que "habría perdido" la Región Áncash. Pero mucho más importante es no cobrar el impuesto extraordinario, que nos hubiera permitido aumentar los ingresos fiscales y guardar pan para mayo. Pero de eso no habla el gobierno. Menos aún, los "medios".

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