10 de febrero de 2017

CORRUPCIÓN: Israel, el Mossad y las fechorías de Toledo

Amigos lectores:
Entérense por el artículo de Angel Páez, que va a continuación, los oscuros nexos y negocios secretos de Alejandro Toledo, Josef Maiman y Avraham (“Avi”) Dan On con las empresas israelíes Gilat Satellite Network; Point Trading Group, subsidiaria de la transnacional Industrias Militares de Irael (IMI), y ELTA Systems, subsidiaria de Israel Aircraft Industries (IAI), así como qué papel jugaron los instructores israelíes Gabriel Shai y Schlomo Eshed de los servicios secretos (Mossad) de Israel.
También incluimos un artículo de Rosa María Palacios.

8.2.2017


‘Avi’ Dan On también fue enlace en otros negocios de Toledo y Maiman en su gobierno

Agente secreto. Ex jefe de seguridad personal del ex presidente fue sorprendido como intermediario de grandes corporaciones israelíes vinculadas con el millonario Josef Maiman, una actuación que repitió cuando participó en la formación de la “offshore” Ecoteva para captar parte de los presuntos sobornos de Odebrecht.

Escribe:
Ángel Páez
La descripción que hizo el representante de la constructora Odebrecht, Jorge Barata, del papel que cumplió el israelí Avraham “Avi” Dan On como intermediario del ex presidente Alejandro Toledo y de su amigo el empresario Josef Maiman, se ajusta al perfil que tuvo el ex jefe de seguridad durante el gobierno toledista. En aquella gestión, Dan On promovió empresas privadas, especialmente de Israel, en coordinación con Toledo y Maiman.
Bajo el pretexto de la desconfianza hacia los militares por su implicación con el gobierno corrupto de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos, Toledo le pidió a Maiman que le recomendara a un experto en la seguridad. Maiman le ofreció a 'Avi' Dan On, a quien no solo conocía sino que había sido su empleado. Como lo revelaron investigaciones de La República publicadas en el gobierno toledista, Dan On actuó como doble agente: públicamente fue el responsable de la seguridad personal del mandatario, pero en la sombra era el facilitador de acuerdos bajo la mesa que confabulaban Toledo y Maiman.
Ni bien consiguió la Presidencia de la República, Toledo, Maiman y Dan On no tardaron en poner manos a la obra.
En junio del 2001, arribó a Lima el presidente de la poderosa compañía israelí Gilat Satellite Network, Yoel Gat, amigo tanto de Maiman como de Dan On. Yoel Gat llegó para intentar recuperar un contrato del Ministerio de Transportes y Comunicaciones por 20 millones de dólares para la instalación de un sistema de telefonía rural, que le había sido arrebatada por la estadounidense STM Wireless. Como ocurrió efectivamente, el gobierno de Toledo despojó a STM Wireless de la concesión y se la otorgó a Gilar Satellite Network, una empresa que estaba relacionada con el traficante de armas Moshe Rothschild, el corrupto vendedor de los aviones de guerra MiG-29 y Sukhoi-25 durante el gobierno de Fujimori y Toledo.

Lo sabe todo

Para asegurarse de que no existiera ninguna infiltración en el entorno de Toledo, Maiman y Dan On y el presidente acordaron la necesidad de contar con personal de extrema confianza que estuviera al mando del jefe de Seguridad de Palacio de Gobierno –el propio Dan On–, y no de los oficiales de las Fuerzas Armadas ni de la Policía Nacional. Con esa finalidad, en 2003, sin mediar concurso alguno, Maiman y Dan On consiguieron que el gobierno toledista contratara a la empresa israelí Point Trading Group, una subsidiaria de la transnacional Industrias Militares de Irael (IMI), manejada a su vez por los amigos de Yossi y Avi. Por supuesto, el representante de Point Trading, Avner Klein, era amigo de Maiman y Dan On.
El gerente de Seguridad de Personal de Palacio de Gobierno, coronel EP Jorge Sánchez Olivares, y el gerente de Seguridad de Instalaciones, coronel PNP Ricardo Benavides Ramírez, cuyos efectivos habían sido seleccionados por Dan On para el entrenamiento especializado, no sabían nada del contrato con la compañía israelí.
También desconocía el contrato el jefe de la Casa Militar, el general EP Rafael Hoyos de Vinatea. Contra viento y marea, los instructores israelíes Gabriel Shai y Schlomo Eshed llegaron al país y entrenaron al equipo elegido por Dan On. En adelante, si una mosca se posaba sobre el vaso de Toledo, Maiman y Dan On lo sabrían de inmediato.
Entrevistado por La República, Dan On no tuvo reparos en reconocer su amistad con los ex militares israelíes.
“¿Usted es amigo de Abner Klein, el gerente de “Point Trading”, o de Gabriel Shai y Shlomo Eshed (los adiestradores israelíes que llegaron a Perú)?”, le preguntamos.
“Los conozco a todos a nivel profesional. Todos estuvieron en los servicios secretos (Mossad) de Israel y están dedicados a ese sector, es así que nos conocemos. Abner es más joven que yo, no es de mi promoción, pero lo conozco por su profesionalismo”, los alabó.
Que Toledo estaba implicado en la fraudulenta contratación de Point Trading lo confirmó el ex ministro del Interior general PNP (r) Félix Murazzo, quien recibió la llamada telefónica apremiante del ex jefe del Estado para que autorice el pago ilegal a la empresa de sus amigos Maiman y Dan On.
La República también documentó una flagrante intromisión de 'Avi' Dan On, direccionado otra vez por Maiman, a favor de la poderosa corporación de telecomunicaciones Elta Systems, cuando estaba bajo la conducción de Paul Porat, en 2004, y actual gerente de Industrias Aeronáuticas de Israel (IAI). Porat, por supuesto, era amigo de Maiman y Dan On.

Grandes cifras

Este diario descubrió un documento suscrito por Porat el 7 de diciembre del 2004, despachado a nombre de Dan On, pidiéndole al jefe de seguridad de Toledo información sobre una licitación para la compra de radares por 58 millones de dólares que había convocado la Corporación Peruana de Aeropuertos y Aviación comercial (Córpac). Dan On, atribuyéndose facultades que no le correspondían, entregó la propuesta de Elta Systems a Córpac. Por si fuera poco, abogó por esta empresa ante el presidente de Córpac, Freddy Otárola, antes que este viajara al exterior en busca de dichos equipos.
En esa oportunidad, Dan On, quien todavía ejercía como responsable de Toledo, confirmó a La República su participación en la triangulación a favor de Elta Systems.
“¿Recomendó usted ante el presidente de Córpac, Freddy Otárola, a la empresa ELTA Systems, subsidiaria de Israel Aircraft Industries (IAI)?”, interrogamos a Dan On.
“Me preguntaron si conocía empresas en Israel que venden radares. Creo que fue cuando (Otárola) se iba de comisión a Alemania a visitar una empresa. Lo que dije fue que la única que ve ese tema (los radares) es IAI. Después me preguntaron (los de IAI): ¿Qué tipo de radares están buscando? Yo no lo sabía, así que les pasé la pregunta (a los de Córpac), se contactaron y conversaron”, contestó.
“Pero su tarea como consejero de seguridad presidencial no es relacionar a empresas israelíes con entidades estatales del Perú”, le precisamos.
“Sólo fue una consulta a nivel personal. Como israelí conozco IAI. Es verdad, tal vez debieron consultar a la embajada”, alegó.
Ese fue siempre el perfil de 'Avi' Dan On, empleado de Maiman y Toledo para la consumación de negocios sospechosos. Un perfil que coincide con la descripción que hizo el ex representante de Odebrecht en el Perú, el brasileño Jorge Barata, quien ha confesado que el ex mandatario Toledo envió a Dan On como emisario para pedir un soborno a cambio de la adjudicación de la Interoceánica. 


“Para mí, son 20 millones”

Escribe:
Rosa María Palacios

Alejandro Toledo debe ser uno de los políticos más mentirosos que ha conocido la política peruana y eso, viendo a sus pares, no es poca cosa. Se hizo desde la pobreza sobre la base de impresionar a quien pudiera becarlo, así que tuvo la habilidad de transformarse en lo que él adivinaba, con astucia, era lo que sus interlocutores querían escuchar. No importaba cuántas transformaciones biográficas tuvo a lo largo de los años, como cuántas veces murió su madre o cuántos hermanos tuvo. Supo conmover y cuando se le descubría la falta, la minimizaba.
Fresco como pocos, a Toledo Presidente hubo que comprarle todo lo que usó en Palacio, como becario perpetuo, pero aun así no parecía ladrón.
Debemos recordar con pena que Alejandro Toledo fue la esperanza de un país que salía del letargo que causa un gobierno autoritario y que descubría los inmensos niveles de corrupción ocultos por años. El fujimorismo odia a Toledo porque fue su gobierno el que, desde el pedestal de moralidad, lo arrojó al abismo político y lo hizo trizas.
Ese odio hoy se vuelve júbilo cuando se descubre lo que estaba cantado desde que se investiga el caso Ecoteva desde el 2013: Toledo es un Presidente corrupto. Se vendió por 20 millones de dólares. Migajas en comparación con la integridad de un ser humano. Al igual que Fujimori –que, para comparar un solo delito, le “regaló 15 millones de dólares” a su ex amigo Montesinos– ambos podrían compartir las instalaciones de la Diroes, nuestra original “Cárcel para Presidentes”. En realidad, nada hay que celebrar, salvo el valor purificador de la verdad y la justicia.
El caso de Toledo es curioso. Primero se descubrió en qué se gastaba la coima y, años después, de dónde venía exactamente. Porque la duda existía. Él era el beneficiario de una casa en Casuarinas (como testificó el corredor), una oficina de lujo y el pago de las hipotecas de sus casas de Camacho y Punta Sal. El dinero de Ecoteva pagó hasta las deudas de sus tarjetas de crédito. Demasiada generosidad del amigo Maiman.
Demasiada triquiñuela con las empresas en Costa Rica y la suegra testaferra (“heredera del holocausto”) como para no ser evidente la sucia procedencia. Pero existía la duda sobre si era plata que se robó de la campaña del 2011, favores en el exterior a Maiman o coima pura y dura. Hoy se sabe, por una fuente protegida y un funcionario de la empresa Odebrecht que él dijo: “Para mí son 20 millones”. La fiscalía le ha ubicado 11 millones de dólares en cuentas de Maiman. Faltan 9 millones. ¿Será la comisión del amigo? No se sabe aún. Tal vez sean los fondos en Israel que le permitan terminar su vida huyendo con comodidad de la justicia peruana mientras que, en la cúspide de su mitomanía, grita que es inocente y “perseguido político”. ¿De quién? ¿Del gobierno de Kuczynski?
Lo que ya se sabe es que Odebrecht no es la única empresa que corrompió a Toledo. En la “Operación Castillo de Arena” la policía brasileña ubicó un documento con una cantidad, un número de cuenta y el nombre de Toledo. Así, Camargo Correa, otra de las constructoras brasileñas de la Interoceánica, había depositado más de 90,000 dólares en una cuenta en Londres a nombre, otra vez, del amigo Maiman. Lo que no se puede entender es por qué se le dio tiempo a Toledo para huir si esa información ya la tenía el fiscal Castro cuando Toledo aún estaba en el Perú. Ahora, desde París, puede volar a Israel desde donde extraditarlo será tan difícil como fue el intento fallido de extraditar a Fujimori desde Japón.
Hay, en este caso, una persona con responsabilidad que pasa desapercibida. Es Eliane Karp la que ha ayudado activamente a ocultar y gastar este dinero y es ella la que le abrirá la puerta a un escape a Israel. Ella también debe ser procesada como toda esposa que haya cometido actos delictivos dentro de una banda de crimen organizado donde ocupa una posición. Si la pareja del político es la proveedora de los testaferros ¿no merece alguna imputación penal? El caso García debe tener en cuenta esta historia.
Tenemos al corruptor confeso, al dinero y su ruta, lo gastado y sus testaferros. ¿Qué falta? El delincuente prófugo que ya sabía desde el 22 de diciembre que venían por él y se daba el lujo de bailar en Punta Sal en la noche de Año Nuevo. ¿Por qué se lo permitieron si alertamos de esto? Nadie puede dar una explicación sensata. Lo único que está claro es que Toledo no volverá al Perú por su propia voluntad.